Ya tenía un diario vivir, un trabajo, una casa a lo que no llamaba hogar… pero su vida comenzó realmente una noche en la que luego de comer una enorme hogaza de pan con mantequilla y mermelada, se acostó a dormir. Tuvo una horrible pesadilla en donde las mentiras tenían cuerpos propios y querían arrancarle el corazón. Desesperado, deseó con todas sus fuerzas no ser más humano para poder escapar de ellas… y se convirtió en Luz. Fue en ese momento que su sueño se juntó con el de muchos otros y se dio cuenta que unidos, las sombras de cada uno eran casi indistinguibles: Y sonrió…
Esa mañana despertó con un rostro radiante pues al fin comprendió que no era el único que anhelaba cambios. Con una alegría contagiosa iluminó su camino, haciendo que cada persona a su lado sonriera también. Sí, definitivamente eran las personas luces de su sueño las que sonreían y despertaban, así como él, pero ahora en éste mundo.